El lateral como creador de juego: de Facchetti al lateral invertido
Durante décadas, el lateral fue el jugador menos importante del campo. Su único trabajo era evitar que el extremo rival centrara, nada más. Pero desde los años 60, algunos entrenadores empezaron a hacerse la misma pregunta, una y otra vez: ¿cómo hago que mi lateral ataque, sin que eso me cueste caro atrás?
La respuesta cambió tres veces en sesenta años. Y cada cambio no fue una moda: fue una forma nueva de resolver el mismo problema.
El problema de siempre
Cuando un lateral sube a atacar, deja un espacio vacío detrás de él. La pregunta que cambia en cada época es simple: ¿quién cubre ese espacio, y qué gana el equipo a cambio del riesgo?
Era 1 — Facchetti y el catenaccio
Inter de Milán, años 60
Aquí hay algo curioso: el sistema más defensivo de la historia del fútbol fue el primero en dejar a un lateral atacar sin miedo.
Giacinto Facchetti jugaba de lateral izquierdo en un Inter pensado para no recibir goles. Pero tenían una pieza clave: el líbero, Armando Picchi, que se quedaba siempre detrás, cubriendo. Gracias a él, Facchetti podía subir tranquilo — si algo salía mal, ya había alguien esperando atrás.
Cómo resolvieron el problema: un jugador fijo, el líbero, cubre el espacio. El lateral no tiene que preocuparse por volver a tiempo.
Era 2 — Cafú y Roberto Carlos
Brasil, años 90 y 2000
Aquí el lateral se convierte casi en un extremo. Sube y baja toda la banda, centra, encara uno contra uno. Ya no depende tanto de la táctica: depende de correr mucho y correr rápido.
Cómo resolvieron el problema: con físico. El lateral hace todo el trabajo él solo, partido tras partido.
El precio: si el lateral se cansa, o si el mediocampo no llega a tiempo a cubrir el hueco, el equipo queda expuesto.
Era 3 — El lateral invertido
De Lahm con Guardiola a Cancelo. Hoy es casi lo normal
Este cambio no es físico, es de posición. En vez de subir por la banda, el lateral se mete hacia el centro del campo. Ahí juega casi como un mediocampista más.
Cómo resuelven el problema: de raíz. Si el lateral nunca se aleja tanto del centro, nunca deja ese hueco enorme en la banda que el rival pueda aprovechar. Y de paso gana algo nuevo: más opciones de pase, más participación en la creación de juego, no solo centros al área.
El precio: ya no basta con correr. Hace falta leer el juego muy bien para saber dónde pararse en cada momento.
Por qué esto importa hoy
Las tres épocas resolvieron el mismo problema de formas totalmente distintas: un jugador fijo que cubre, pura condición física, o cambiar de posición por completo. Ninguna solución es “mejor” sin más — cada una fue la mejor opción con lo que existía en ese momento.
Las tres respuestas, en una tabla
| Época | Ejemplo | Cómo lo resolvieron | El riesgo |
|---|---|---|---|
| Catenaccio (60s) | Giacinto Facchetti | Un líbero fijo cubre atrás | Depende de que el líbero cubra bien |
| Brasil moderno (90s-2000s) | Cafú, Roberto Carlos | Correr toda la banda | Si no llega a tiempo, deja al equipo expuesto |
| Lateral invertido (2010s-hoy) | Lahm, Cancelo | Se mete al medio, sin alejarse del centro | Exige leer muy bien el juego |
La conclusión
El lateral que juega “raro” hoy no es algo nuevo. Es la tercera respuesta a una pregunta que el fútbol se hace desde hace sesenta años. El problema nunca cambió: lo que cambió fue la forma de resolverlo.